Abraham Cohen de Herrera por Miquel Beltrán, Universidad de las Islas Baleares (pp. 333-355). 16. Vox naturae, vox rationis, vox fidei: un diálogo entre Ramón Sibiuda y Michel de Montaigne por Raquel Lázaro Cantero, Universidad de Navarra (pp. 357-383).

17. Orígenes teológicos de la noción moderna de propiedad, por Mª Idoya Zorroza Huarte, Universidad Pontificia de Salamanca (pp. 385-399). Y, por último, 18. La estructura teológica del pensamiento moderno en André de Muralt, por Valentín Fernández Polanco, Universidad Complutense de Madrid (pp. 401-425).

Se trata pues de una obra que desde los estudios parciales que son el resultado de la labor de investigación de los autores se puede cartografiar el mapa de la influencia del pensamiento medieval en el moderno. Con esta obra y con otras que aparecen en la bibliografía de este y otros volúmenes de Cauriensia podemos afirmar que la Editorial Sindéresis se sitúa dentro del mercado bibliográfico en lengua española como una editorial de referencia en la filosofía medieval y escolástica en sus diversas colecciones.

Consejo de redacción

Vicente LLAMAS ROIG, In via Scoti. La sediciosa alquimia del ser, Murcia, Servicio de Publicaciones del Instituto Teológico de Murcia OFM – Editorial Espigas (Serie Mayor, XX), 2018, 24 x 17 cm, 340 pp., ISBN 978-84-85888-67-2.

El pensamiento de Juan Duns Escoto es uno de los más potentes filosófica y teológicamente que ha generado una mente humana, no solo por la profundidad y sutileza de su exposición metafísica, sino por la significación que ha tenido en la historia del pensamiento posterior. El sistema filosófico-teológico de Tomás de Aquino se distingue por su claridad y estructura arquitectónica que presenta un conocimiento ordenado desde los presupuestos teológicos a la vez que abierto y atento a las necesidades de respuesta teológica que planteaba la instalación ya definitiva de la filosofía naturalista aristotélica. En esa época se está perfeccionando la música de la ars antiqua con una composición incipiente polifónica para tres o cuatro voces. Frente a la claridad del Aquinate, la obra de Duns Escoto aparece de una forma más imbricada para responder en una composición polifónica y en un orden coral desde los presupuestos intrínsecos a la tarea teológica a los retos que los excesos de las respuestas al naturalismo aristotélico había planteado. Si Tomás de Aquino sigue el ritmo polifónico limitado de cuatro voces con contrapuntos, manifestado en su lógica modal incipiente a partir de la bivalencia, Duns Escoto es consciente que el pensamiento encuentra una respuesta a través de la diversidad de las voces que dialogan entre sí de una forma contingente y modal frente a la melodía de los contrapuntos, inaugurando un modelo que en el símil musical terminará con la proliferación de valores en un pensamiento que permitirá –como en el ars nova musical– la dislocación de los modos rítmicos y una búsqueda de ritmos contrapuestos entre las diversas voces, creando la sensación del uso sistemático de la síncopa. Escoto da la sensación de romper el ritmo expositivo, en un pensamiento isorrítmico que gana en plasticidad musical en una riqueza polifónica, señalando frente a la regularidad lógica de la necesidad del ritmo musical del arte antigua (Tomás de Aquino), la riqueza de la voluntad arrítmica en la composición enriquecida de la pluralidad de voces del arte nuevo que llego a ser ars subtilior, es decir con una mayor complejidad en el ritmo y la anotación (Duns Escoto).

Utilizamos como introducción este símil musical, con un precedente sobre la arquitectura (del conocimiento) para situar la obra que reseñamos, un trabajo sobre el Sutil, que se estructura usando una arquitectónica musical, bajo la inspiración de Erwin Panofsky. Como señala su autor: “Las Sumas son catedrales de tinta derramada. Las catedrales, gigantescas, Sumas de piedra en cuya plementería han sido labrados los arcanos. La obra de Escoto es una vasta misa crepuscular prematuramente interrumpida, quizá la de Nôtre Dame, en la que el Ordinario (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei) se desvía de la vocación vertical de los salmos antifonales para avanzar en un movimiento horizontal que presagia armoniosas melodías” (pp. 12-13).

In via scoti, es así una muestra estructural de una composición litúrgica de ampliación polifónica sobre un pensamiento de riqueza metafísica y practicidad teológica a ritmo de composición completa e inacabada como la Messe de Notre Dame (1365). La utilización en esta reseña de la metáfora musical es una muestra visual de la forma de expresión usada por el autor a la hora de hablar de la metafísica de Escoto. A este campo semántico metafórico se le suma un juego de metáforas de carácter físico y biológico. Ambos campos semánticos son muy útiles a la hora de poder desentrañar el entramado metafísico de Duns Escoto, el problema para el lector es que no está habituado a este tipo de juego metafórico, por lo que la lectura si esto pasa puede hacerse difícil.

Como el propio autor señala en la cita anterior la obra se compone de partes que siguen las propias de la Misa de Notre Dame. Empecemos señalando que el autor es profesor de Historia de la Filosofía Medieval en el Instituto Teológico de Murcia O.F.M., Centro agregado de la Pontificia Università Antonianum de Roma. Su formación humanística (Realizó los cursos de doctorado de filosofía por la UNED y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Murcia, siendo el libro que recensionamos la tesis doctoral) se realiza sobre una formación científica. En ciencias es Licenciado en Física teórica y, también, en Farmacia (especialidad Bioquímica Clínica) por la Universidad de Valencia, siendo Profesor numerario de Física del MEC (Concurso – Oposición 1996). Humanidades (literatura y música), y ciencias (física y biología), explican el campo semántico metafórico y el lenguaje de explicación estructural al que nos hemos referido anteriormente. La dificultad de la exposición de la obra en el uso de esquemas físicomatemáticos para la exposición de la metafísica escotista está en no caer en un reduccionismo matemático formal y físico teórico estructural. Pero el autor las supera, pues desde un profundo conocimiento de las fuentes en su idioma original (el latín) y una solidez conceptual filosófica en general y metafísica en particular le vacuna de la confusión de dicho reduccionismo, posiblemente porque quien conoce bien ambos campos sabe de la incomensurabilidad de dichos lenguajes y de la limitación metafórica y la imposibilidad de la analogía aplicado al campo que excede el mundo físico y natural. Es decir, cuando afrontemos la lectura debemos de ver un honesto intento de comprensión aceptando los límites de cada lenguaje sin caer en la ridiculez de la exageración lógica de una especie de matemática frustrada propio del análisis lógicoanalítico-formal (que en la exageración de la formalidad cae en la reducción formal de la metafísica olvidando la referencia ontológica) y de la excesiva confianza de una metafísica analógica que no reconoce los límites intrínsecos (metafóricos) de la propia analogía. De lo primero, el autor, como hemos dicho, se previene gracias a su sólida formación científica; de lo segundo de la adopción del pensamiento unívoco de la filosofía escotista, por lo tanto, de su sólida formación filosófica.

Solo por la perspectiva del lenguaje y del acercamiento que hemos señalado vale la pena la obra. Pero sería injusto quedarnos ahí. La obra tiene una importancia en sí al ser capaz de avanzar, desde la profundización (que es desde donde se avanza) y no la mera novedad (pues la novedad solo tiene validez de crecimiento científico cuando se presenta como fase creativa a la hora de profundizar un tema) en el estudio sobre la filosofía y la metafísica de Juan Duns Escoto. Desde estas premisas invitamos a leer el libro. Los ejes fundamentales los presenta el profesor Vicente Llamas tras el Proemio (pp. 9-14) en el apartado Justificación y ejes de la obra (pp. 14-16) que me permito señalar aquí una larga cita que ayuda a la lectura y a aproximarse a la obra: “Originales son en la monografía diversas propuestas: – El tratamiento dispensado a la terna de momentos estructurales del ente, no explícito en Escoto ni en los numerosos estudios explorados bajo las fórmulas sugeridas (communitas naturae, singularitas, incommunicabilitas). Los dos momentos ontológicos de la secuencia con sus unidades correspondientes (unitas naturae, unitas numeralis). – El mapa de relaciones pergeñadas entre comunicabilidad y entidad sensu ontológico, o la identificación de la communicabilitas extrinseca, signo cardinal de promoción al plano supositivo, en su modalidad aptitudinal, como ratio distintiva primaria del accidente, por la misma prelación de la entidad incomunicable sobre la ontológica, antepuesto a la ratio inhaerendi vel informandi secundum quid que le asiste. También la caracterización de las propiedades dilucidadas para el orden esencial en sus subdivisiones dependentiae y eminentiae (no reflexividad, antisimetría y transitividad). – El formato algebraico que permite discernir el conversor transquiditativo, portador de una diferencia formal ex natura rei (un quid o formalitas addita), yel modulador intraquiditativo que opera como virtualitas contrahens (quale intrinsecus essentiae), del que serían exponentes las passiones disiunctae en calidad de ultimae differentiae entis o la misma haecceitas a título de ultima actualitas formae. El aparato serviría de base para un análisis vectorial del morfismo biyectivo ordo essendi ordo cognoscendi, que llega hasta Spinoza y Hegel, aquí omitido por rebasar los objetivos y el marco teórico del trabajo, alargándolo en exceso. La teoría sintética del ente que cierra el capítulo II es un bloque innovador en sus directrices. – Una sistemática renovada de la unidad que habilitará la autocausación equívoca en virtud de la vigencia ad intra en la unidad real simpliciter de la diferencia real secundum quid (formal ex natura rei). – Cierta terminología novedosa (adaliuditas, suppositalitas, …), de cuño afín a la nomenclatura usual de la escuela escotista (Mayronnes, …), útil en el esclarecimiento del plan estructural del ente” (pp. 14-15).

Desde estos parámetros presentamos las partes de la obra (con comentario propios a partir de lo que señala el prof. Vicente Llamas) e invitamos al lector a leer y discutir esta apasionante obra. La exposición se inicia con el Kyrie (pp. 17-126) formado por dos capítulos en las que el autor sitúa al lector ante la realidad entitativa de la metafísica escotista, mostrando desde la modalidad lo que yo entiendo es el carácter británico (particular y real-práctica) del Sutil desde la estructura metafísica continental (referencial y real-especulativa): I. Introducción: coyuntura ideológica y breve semblanza estructura sutil del ente (pp. 19-24) y II. Estructura sutil del ente: Introitus: la senda del <quod est>; lineamientos ontológicos sutiles: univocidad y singularidad; fractura supra-ontológica: incomunicabilidad; teoría sintética-estructural del ente (25-126). Le sigue una segunda parte centrada en una exposición del fundamento anímico de la individuación como momento numinoso de la penetración del Misterio teológico que seguirá en el siguiente gran apartado: Credo in Unum Deum (pp. 127-189) formado por el capítulo III. De essentia animae. Aplicación psicológica del patrón de unidad y ser: la dudosa penumbra de las piezas del encierro; anima non est individua per aliquid extrinsecum; de anima separata et coniuncta; conclusio: quod per se subsistens per se operatur. La tercera parte Sanctus – Agnus Dei (pp. 191-321) afronta el modelo referencial en el que se inserta el ente en un lenguaje unívoco desentrañando la comunicabilidad del ser divino como el fundamento de la libertad intrínseca de la íntima individualidad que supone la persona que se mueve por el amor libre desde la dinámica de la voluntad más allá de la necesidad propia de la naturaleza física (de la realidad sujeta al movimiento propio de la creación), señalando precisamente ahí, la diferencia entre las procesiones intratrinitarias y extratrinitarias. Duns Escoto evita así volver aristotélica la dinámica intratrinitaria y agustinizar (platonizar) la dinámica extratrinitaria. Este último apartado se compone de dos capítulos: IV. Naturaleza y persona en el régimen trinitario. Aplicación teológica del plan ontológico: Bases para un modelo voluntarista de inspiración teológica; procesión ad intra: essentialia y notionalia; incomunicabilidad en perijóresis; mense celestis; conclusión crítica (287-321). V. Metafísica horizontal del existible: ratitud vestigial; forma fasciculada, ultima actualitas formae y ultima solitudo; Voluntad y persona. Tras el contenido la obra culmina con una nutrida y justificada Bibliografía (pp. 323-340).

Retomo para terminar las últimas palabras del libro con las que el autor retoma su metáfora musical: Ite misa est y tomo al pie de la letra el envío eucarístico y os invito a anunciar un pensamiento filosófico-metafísico como el del maestro franciscano tras leer y pensar este magnífico libro.

Manuel Lázaro Pulido UNED

Francisco Javier RUBIO MUÑOZ, La convulsa vida de un humanista olvidado: Juan Escribano, profesor de griego en la Universidad de Salamanca 1533-1590, Salamanca, Centro de Estudios Salmantinos (Serie Maior, 88), 2017, 24 x 17 cm, 101 pp. ISBN: 978-84-86820-39-8.

El estudio de la Universidad de Salamanca en el siglo XVI sigue siendo un pozo inagotable. Francisco Javier Rubio Muñoz, Doctor en Historia por la Universidad de Salamanca, es autor de esta breve obra sobre el profesor Juan Escribano, ganadora del “Premio Villar Macías” del Centro de Estudios Salmantinos, correspondiente al año 2017. Rubio cuenta en su haber ya varias publicaciones de Historia de las Universidades Hispánicas de la Edad Moderna (especialmente el profesorado y la prosopografía), los Estudios locales (Coloquios históricos de Extremadura), las Humanidades Digitales y la Didáctica de la Historia.

En el libro se estudia la figura del bachiller Juan Escribano (1533-1590), regente que fue de Griego en el Colegio Trilingüe de la Universidad de Salamanca. Este profesor sobresalió por sus labores docentes y por su entrega completa hacia el Trilingüe, institución en la que trabajó y vivió gran parte de su vida. Bachiller en Teología, conocedor experto de las lenguas bíblicas, no tuvo una vida apacible, a pesar de su dedicación y compromiso. La convivencia en el Colegio fue difícil debido al mal comportamiento de los colegiales que allí moraban y a la gestión claramente negligente de la mayoría de sus vicerrectores, con los que Escribano mantuvo, casi siempre, una relación conflictiva.

El libro se concentra en algunos puntos clave de este helenista retraído, enfermizo, aquejado de dolores estomacales: su estadía en el Colegio Trilingüe, su enorme y valiosa biblioteca, sus amigos y enemigos, y, por último, el proceso inquisitorial que hubo de sufrir en Valladolid.

Hay que indicar que Rubio procede de manera rigurosa y ordenada, apoyado en datos archivísticos y desbrozando bien las dificultades que ofrece el contexto. No hay que olvidar que Escribano –latinizado Johannes Scribonius– era un modesto regente (no tenía la condición de catedrático de propiedad), si bien gozaba de gran fama de hombre sabio. Esto le valió la amistad de otros sabios, como el maestro Salinas, aunque –como suele suceder en el mundo académico– no le faltaron enemigos, como El Brocense. Sin embargo, tal y como se explica en el libro, los auténticos detractores de Escribano eran los vicerrectores del Trilingüe, amantes de la caza y del vino, que consentían sin pudor

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