CAURIENSIA, Vol. XIII (2018) 223-241, ISSN: 1886-4945 DOI: https://doi.org/10.17398/2340-4256.13.223

SATISFACCIÓN CON LA VIDA EN ESTUDIANTES DE CAMERÚN, SU RELACIÓN CON LAS EMOCIONES Y CON FACTORES FAMILIARES Y SOCIALES

JOSE DAVID URCHAGA LITAGO

Universidad Pontificia de Salamanca

JEAN PAUL MEWENGE NGOIE

Universidad Pontificia de Salamanca

RESUMEN

Hay muy pocos estudios en la África Subshariana con estudiantes adolescentes que evalúen la satisfacción con la vida (SV) y estudien factores asociados. Uno de sus grandes condicionantes es la ausencia de instrumentos objetivos de medida. Se estudia la fiabilidad de una adaptación al francés de la escala de afectividad PANAS y de la de satisfacción vital SWLS (ESVD-5). La muestra está formada por 320 adolescentes de Camerún (media de edad: 16,2 años). Los resultados muestran buenas fiabilidades en ambas escalas (PANAS, afecto positivo: 0,83, afecto negativo: 0,91; SWLS: 0,76). Se comprueba que la SV correlaciona positivamente con la Afectividad Positiva (AP) y negativamente con la Afectividad Negativa (AN). Correlaciona negativamente con la SV el haber sufrido una experiencia traumática, una baja valoración de la infancia, un bajo nivel socio-económico, bajo apoyo de los padres y de los amigos, y el bajo rendimiento escolar.

Palabras clave: Adolescencia, África, Satisfacción con la Vida, Afectividad, test PANAS, test SWLS.

ABSTRACT

There are very few studies in sub-Saharan Africa with adolescent students that assess life satisfaction and study associated factors. One of their great determinants is the absence of objective measurement instruments. The reliability of an adaptation to the French language of the PANAS affectivity scale and that of the SWLS life satisfaction (ESVD-5) are studied. The sample consists of 320 teenagers from Cameroon (average age: 16.2 years. The results show good reliabilities in both scales (PANAS, positive affect: 0.83, negative affect: 0.91, SWLS: 0.76). It is verified that the SV correlates positively with the Positive Affectivity and negatively with the Negative Affectivity. Having suffered a traumatic experience, low assessment of childhood, a low socioeconomic level, low support from parents and friends, and poor school performance correlate negatively with the LS.

Keywords: Adolescence, Africa, Life satisfaction, Affectivity, PANAS test, SWLS test.

INTRODUCCIÓN

Del latín satisfactio, precisamente de satis (bastante, suficiente) y facere (hacer), el término satisfacción significa literalmente la acción, efecto o sentimiento de placer o alegría, por haber dado cumplimiento a una necesidad o motivación. En este sentido, se puede definir como el proceso por el cual una necesidad o una motivación recuperan el nivel cero. Dicho de otra forma, este proceso devuelve al organismo su valor de equilibrio o homeostasis. La satisfacción implica una diversidad de dimensiones, a saber, física, afectiva, emocional, social, etc. Por ejemplo, se puede describir como un estado físico o afectivo agradable proveniente del consumo de un estímulo atractivo. La satisfacción puede ser igualmente un estado de carácter emocional que se observa durante la consecución de cualquier meta. Independientemente de su carácter, la satisfacción intervine con la supresión de una o varias necesidades y esta supresión está asociada a un sentimiento de placer o alegría. A veces, este sentimiento puede involucrar todos los ámbitos de la vida del ser humano, entonces se utiliza el concepto de satisfacción con la vida, tema investigado desde la cultura griega (León Florido, 2009).

Satisfacción con la vida. La satisfacción de vida se describe como un estado mental, consistiendo en una apreciación valorativa, envolviendo valoraciones cognitivas y afectivas. Concretamente alude al grado en que una persona evalúa la calidad global de su vida en conjunto de forma positiva. Podría tener como sinónimos la felicidad y el bienestar subjetivo, pero con matices (Diener, 1984). Generalmente se aconseja el vocablo de satisfacción con la vida por su énfasis sobre el carácter subjetivo del concepto de felicidad. Ese es utilizado esencialmente por los filósofos y también para describir el bien objetivo. Mientras que la expresión bienestar subjetivo se refiere a la satisfacción con la vida e implica una evaluación global de la vida más que a sentimientos actuales

o a síntomas psicosomáticos específicos. Si la satisfacción vital indica una evaluación global de la vida (Veenhoven, 1994), esa valoración abarca varios criterios, tales como los sentimientos, las expectativas, los deseos, etc. La meta de esta valoración es la vida en conjunto, no solo el estado momentáneo. Es cierto que el afecto momentáneo puede influir en la percepción de experiencias vitales y en el juicio global sobre la vida, pero no se podría convertir en sinónimo de satisfacción con la vida. Además, esas apreciaciones abarcan diferentes períodos de tiempo y no coinciden necesariamente, ya que un individuo podría mostrarse positivo en lo referente a la vida pasada o presente, pero negativo en cuanto al futuro.

La forma de evaluar depende de las personas, mientras que algunas lo hacen de manera intuitiva, otras lo realizan de modo más elaborado y profundo. Las valoraciones no son siempre igualmente apropiadas y claras. Al igual que cualquier otra percepción, pueden ser distorsionadas por diversos factores. Es el caso de una atribución incorrecta o un autoengaño. Podemos citar precisamente el concepto de falsa felicidad. Es cierto que una satisfacción con la vida, aunque sea inapropiada o distorsionada, sigue siendo un buen indicador de la valoración de la vida. A este efecto, se puede mencionar la definición de Horley que afirma que la satisfacción con la vida es una evaluación personal que cada uno hace de sus condiciones particulares, comparada con un referente externo o sus propias aspiraciones (Horley, 1984). Otros la describen como la evaluación subjetiva de la vida basada en las percepciones individuales de los distintos ámbitos vitales y la satisfacción con estos ámbitos en su conjunto (Henrich y Herschbach, 2000). Diener (1994) la define como un juicio global que la persona hace cuando considera su vida como un todo. Representa un juicio sobre la propia vida en su totalidad, siendo una medida fundamentalmente cognitiva o evaluativa. Otros la presentan como un componente del bienestar subjetivo y no como conceptos que se puedan emplear indistintamente (Andrews y Robinson, 1991; Michalos, 1991; Casas, 1996). George (1981) la califica como una medición cognitiva del ajuste entre los objetivos deseados y los actuales resultados de vida. Corroborando esta concepción, Díaz y Sánchez (2001) la consideran como el componente cognitivo del bienestar subjetivo.

Factores asociados con la satisfacción con la vida. La satisfacción vital se asocia con diferentes factores ligados a características ordinariamente observables, en general materiales, y otras más bien psicológicas. Se trata de variables tales como la edad, sexo, ingresos, educación, estatus socio-económico, religión, enfermedad, apoyo social, etc. A estas variables se suman generalmente aquellos aspectos relacionados con la influencia social. En cuanto a la salud psicológica depende de cierto modo del grado de sentirse integrado a una comunidad (Ranzijn, 2002). En este sentido, se considera al apoyo social como una fuente significativa de la satisfacción vital. Esa relevancia se justifica principalmente por la necesidad de pertenencia y de relacionarse socialmente; una necesidad que se fundamenta sobre la búsqueda de protección y de reconocimiento (Cuadra y Florenzano, 2003). Además, el apoyo social tiene no sólo un efecto amortiguador frente a los diversos estresores, sino que también procura un efecto provechoso sobre la calidad de vida de las personas (Fernández y García, 1994; Álvarez, Briceño, Álvarez, Abufhele y Delgado, 2018).

Otros autores incluyen otras dimensiones: características personales, características desarrolladas socialmente, gestión del tiempo, ingreso, actitudes y creencias, relaciones sociales y condiciones económicas, sociales y políticas. En lo relacionado con las características personales, se señalan la edad, género, etnia (por ejemplo, en Estados Unidos, los blancos suelen tener mayor bienestar subjetivo que los negros) y personalidad. Moyano y Ramos (2007) identifican dos variables que influyen en la satisfacción vital. Apuntan que las mujeres están más satisfechas que los hombres, y que las personas casadas obtienen puntuaciones significativamente superiores que las personas solteras. Eso quiere decir que las variables sexo y estado civil juegan un papel sustancial. En lo que se refiere a las características desarrolladas socialmente, se trata de la educación, salud, tipo de trabajo y desempleo. Mientras que las relaciones sociales engloban el estatuto social (por ejemplo, estar solo afecta negativamente y tener sexo regularmente positivamente, aunque este efecto es mayor cuando la pareja es una), tener hijos, ver a la familia y los amigos. En cuanto al ingreso, no solo importa el ingreso absoluto, sino también el relativo y la percepción de la situación financiera. La influencia del ingreso económico es muy heterogénea, ya que se hallan resultados a favor y en contra de su relación con la felicidad y la satisfacción vital (Peiró, 2001). Es decir que los ingresos económicos contribuyen en cierta medida a la satisfacción vital, pero no de manera determinante (Lee, 2008). Además, las condiciones económicas, sociales y políticas están directamente relacionadas con la desigualdad de ingreso, tasas de desempleo, inflación, sistema de bienestar y clima y entorno natural.

Abordando el tema de las causas y efectos de la satisfacción vital, no es nada fácil hablar de relaciones claramente comprobadas (Díaz y Sánchez, 2001). Se hablan de posibles relaciones bidireccionales y circulares entre la satisfacción con la vida en general y la satisfacción con diferentes áreas vitales. Por ejemplo, Castro y Sánchez (2000) suponen la imposibilidad de establecer rotundamente las causas y consecuencias. De modo general, hay dos teorías contrapuestas. La primera, denominada Botton Up, considera la satisfacción de la vida como un todo, entendida como una sumatoria de varias variables, precisamente de la suma de varios momentos felices en la vida. Los factores primordiales de esta perspectiva se basan sobre sucesos y aspectos contextuales que influyen en los distintos grados de la satisfacción vital. En contraposición a esta visión, la Top Down describe el bienestar general como una disposición general de la personalidad. Una diferencia mayor entre estas dos visiones es que la segunda considera la satisfacción como el resultado de una característica estable de la vida. Eso quiere decir que existen personas ontológicamente felices que trasmiten esta felicidad a todas sus diferentes esferas de vida. Un matiz ha sido aportado por algunos autores que afirman que, si bien la satisfacción es estable, es sensible a las circunstancias cambiantes (Headey y Wearing, 1989). Por ejemplo, Erikson (1998) señala que el bienestar subjetivo está relacionado con el contacto social y las relaciones interpersonales. En lo relacionado con la salud, Castro y Sánchez (2000) sostienen que a una mayor experiencia de salud física y psicológica existe una mayor percepción de satisfacción global con la vida.

La satisfacción con la vida como indicador cognitivo del bienestar subjetivo. Si el concepto de satisfacción de vida se refiere a un juicio consciente global sobre la vida propia, el nivel hedónico consiste en un balance entre lo placentero y lo displacentero de la vida emocional. Si la satisfacción de vida depende de varios aspectos como el trabajo, el amor, en cuanto al bienestar subjetivo, tiene componentes tanto estables como inestables. Pero, aunque las emociones inmediatas podrían cambiar constantemente, existe un bienestar de más largo plazo que demuestra una estabilidad considerable. Normalmente se puede descomponer este fenómeno en unidades más simples. El bienestar subjetivo se fundamenta en la valoración de juicios cognitivos sobre la satisfacción vital.

Diener (1994) señala tres aspectos principales del bienestar subjetivo. Primero se considera como subjetivo, es decir que depende de la experiencia del sujeto. Segundo, no implica la ausencia de factores negativos, pero también incluye mediciones positivas, y finalmente circunscribe una evaluación global más que particular de los aspectos vitales. El bienestar subjetivo apunta a la experiencia global de reacciones positivas respecto de la propia vida e incluye componentes de menor orden como la afectividad, satisfacción con la vida y nivel hedónico. De hecho, la tradición hedónica concibió originalmente el bienestar como un indicador de la calidad de vida basado en la relación entre las características del ambiente y el nivel de satisfacción experimentado (Campbell, Converse, y Rodgers, 1976). Posteriormente, varios autores pasaron a definirlo en términos de felicidad, considerándolo como el balance global que se desprende entre el afecto positivo y el afecto negativo. Esos autores, al igual que Diener (1994) y Veenhoven (1994), consideran la satisfacción con la vida como un juicio global que las personas hacen de su vida. Estas dos concepciones se corresponden con diferentes marcos temporales del bienestar subjetivo, ya que la satisfacción vital es descrita como un juicio, una medida a largo plazo de la vida de una persona; mientras que la felicidad es definida como un balance de los afectos positivos y negativos que provoca una experiencia inmediata del sujeto. Como señalan autores como Diener, esta estructura del bienestar compuesta por tres factores (satisfacción con la vida, afecto positivo, y afecto negativo) ha sido repetidamente confirmada a lo largo de numerosos estudios (Gómez-Romero, Limonero, Toro, Montes-Hidalgo y Tomás-Sábado, 2018).

Esta revisión de estudios constata la ausencia de trabajos en el África Subsahariana, ya que la mayoría han sido llevados a cabo en occidente. A partir de los trabajos revisados se plantea realizar una investigación con estudiantes adolescentes de Camerún en la que describa su SV y si ésta se relaciona con la afectividad y con otros factores: el haber sufrido una experiencia traumática, la valoración de la infancia, el nivel socio-económico, el apoyo de los padres y de los amigos y con el rendimiento escolar. Para ello, y primeramente, se tendrá que estudiar si los instrumentos para medir dichos constructos, y que no se han empleado en Camerún, muestran una fiabilidad aceptable.

MATERIAL Y MÉTODO

PARTICIPANTES

En la investigación han participado alumnos adolescentes de colegios de Yaundé, capital de Camerún. La selección se ha realizado solicitando participantes voluntarios. Se trata de un muestro incidental que es un método no probabilístico en el que el investigador determina deliberadamente qué individuos formaran parte de la muestra. En este proceso se selecciona directa e intencionadamente los individuos de la población, tratando de escoger a los casos considerados representativos de la población.

La investigación se ha llevado a cabo con una muestra de 351 jóvenes cuyas edades están comprendidas entre los 14 y 18 años (media: 16,2 años, s: 1,46). La muestra general de este estudio queda configurada por alumnos de seis colegios: tres son públicos, dos concertados y uno privado. No se tienen en cuenta las respuestas de 31 sujetos por no haber contestado a todas las preguntas, por lo que la muestra final quedó compuesta por 320 sujetos (53,4% mujeres; 46.6% hombres) (tabla 1).

Tabla 1. Distribución de la muestra según edad y sexo

Sexo
Edad 14 Recuento Hombre 26 Mujer 21 Total 47
% dentro de Sexo 17,4% 12,3% 14,7%
15 Recuento 24 43 67
% dentro de Sexo 16,1% 25,1% 20,9%
16 Recuento 26 33 59
% dentro de Sexo 17,4% 19,3% 18,4%
17 Recuento 38 36 74
% dentro de Sexo 25,5% 21,1% 23,1%
18 Recuento 35 38 73
Total % dentro de Sexo Recuento 23,5% 149 22,2% 171 22,8% 320
% dentro de Sexo 100,0% 100,0% 100,0%

Según el tipo de centro escolar, un 43,5% eran de públicos y un 54,7% de concertados o privados. La variable “tipo de religión” está representada de esta forma: 182 son católicos (56,9%), 78 protestantes (24,4%), 49 de profesión islámica (15,3%), 7 de religión animalista (2,2%) y 4 afirman no practicar ninguna religión (1,3%).

INSTRUMENTOS

La recogida de datos se realizó mediante un “librillo” que contenía las dos escalas (PANAS y SWLS-ESVD-5), y un cuestionario sociodemográfico (edad, sexo, tipo de centro, religión y práctica religiosa) y otras preguntas sobre posibles factores relacionados con la variable objeto de estudio (experiencia traumática, nivel socioeconómico, clima emocional familiar, apoyo de los padres y amigos, valoración de la infancia y rendimiento escolar). Los cuestionarios están redactados en francés, ya que es la lengua oficial en los centros escolares encuestados.

Positive Affect– Negative Affect Schedule (PANAS). La PANAS (Positive Affect– Negative Affect Schedule) es un instrumento que pretende medir la afectividad o estado de ánimo (Watson, Clark y Tellegen, 1988). Está constituida por 20 ítems con un rango de variación de 1 (nada) a 5 (mucho). Evalúa el afecto positivo (AP) y el afecto negativo (AN).

La versión francesa fue realizada según la técnica de la doble traducción por Bouffard, Bastin y Lapierre (1997). Aplicada a una muestra de estudiantes, el análisis factorial permite constatar la existencia de dos factores distintos, afectos positivos y negativos, explicando respectivamente 30% y 18% de la varianza. En cuanto a la consistencia interna, el alpha es de 0,90 para los ítems positivos y de 0,77 los negativos. En el estudio de la validación en francés de la escala de Watson et al. (1988) por estos mismos autores (Bouffard, Bastien y Lapierre, 1997), indica una buena consistencia interna: afecto positivo (α =,88) y afecto negativo (α = ,84). Otros estudios han mostrado las bondades psicométricas de esta escala en francés, obteniéndose los dos factores coherentes con las dos variables latentes postuladas por Clark y Watson (Lapierre, Gaudreau y Blondin, 1999; Caci y Baylé, 2007; Gaudreau, Sanchez y Blondin (2006).

Satisfaction With Life Scale-SWLS (Escala de Satisfacción Vital-ESVD). Una de las razones que justifica nuestra opción tiene que ver con el hecho de que la escala Satisfaction With Life Scale (SWLS; Diener y Emmons, 1985) es la prueba más citada en la literatura científica (Diener y Gonzalez, 2011) para medir el constructo de satisfacción vital. La SWLS consta de cinco ítems, que se puntúan entre 1 y 7, por lo que la puntuación global oscila entre 5 y 35 (suma de los cinco ítems). Diener y Emmons (1985) realizaron un Análisis Factorial de ejes principales de la SWLS que ofreció una solución monofactorial que explicaba el 66% de la varianza de la escala. Esta solución monofactorial ha sido replicada en múltiples investigaciones posteriores, tanto con la versión original inglesa (Diener y Emmons, 1985; Pavot, Diener, Colvin y Sandvik, 1991), como con las versiones en idioma francés (Blais, Vallerand, Pelletier, y Briere, 1989). Recientemente se ha comprobado sus propiedades psicométricas en una versión en portugués en adultos en Angola (Tomas, Gutiérrez, Sancho y Romero, 2015)

Concretamente la Escala de Satisfacción con la Vida (Échelle de Satisfaction de Vie) fue traducida y validada en francés por Par Blais et al. (1989). Las medias de las puntuaciones globales se parecen y acercan a las de la escala original, entre 23 y 27. La consistencia interna es elevada (α entre 0,80 y 0,84), y los análisis factoriales confirman la posibilidad de identificar un factor único que explica el 56% de la varianza en los estudiantes y 60% en personas mayores. Acerca de la validez de constructo, la escala correlaciona positivamente con otros instrumentos que evalúan el bienestar subjetivo, las emociones positivas y las características de la personalidad tales como la autoestima. Muestra propie-dades psicométricas estables en los estudios internacionales (Emerson, Guhn y Gadermann, 2017; Jang et al, 2018; Jovanovic y Brdar, 2018).

Cuestionario sobre posibles factores. La prueba incluía una batería de preguntas que en las que se valora de 0 a 10, diferentes aspectos: 1) Nivel Socieconómico familiar, Comment considères-tu le niveau sociéconomique de ta famille? (0: Trop bas vs. 10 Trop haut); 2) Clima emocional familiar: Comment considères-tu le climat émotionnel de ta famille? (0: Trop malheureux vs. 10: Trop heureux); 3) Apoyo familiar. Dans quelle mesure diras-tu que ta famille t´a appuyé? (0: Pas beaucoup vs. 10 : Enormément); 4) Apoyo de los amigos: Dans quelle mesure diras-tu que tes amis t´ont appuyé? (0: Pas beaucoup vs 10: Enormément); 5) Evaluación de la infancia: Comment considères-tu ton enfance?

(0: Malheureuse vs. 10: Heureuse); 6) Rendimiento escolar: Quel est ton rendement au niveau scolaire? (0: Très bas vs. 10: Très haut). También se les pregunta si han tenido alguna experiencia traumática en la infancia (As-tu déjà vécu une expérience que tu considères comme étant traumatique? Oui, Non).

PROCEDIMIENTO

El diseño de la presente investigación es un diseño no experimental, transversal de tipo descriptivo correlacional, ya que cada participante responde en un mismo momento a todos los cuestionarios.

Para llevar a cabo la recolección de datos de nuestro estudio se seleccionó seis centros de Secundaria de la Yaundé, capital de Camerún. Se mantuvieron reuniones con los responsables para explicarles el objetivo de la investigación. Las sesiones de recogida tuvieron lugar durante el mes de mayo de 2016, a razón de un día para cada centro, en las horas normales de clase. La recogida fue llevada a cabo por el propio investigador o sus colaboradores. En algunas sesiones estaban presentes los orientadores o algunos profesores del centro. Todos los alumnos fueron informados sobre los objetivos del estudio, la confidencialidad y el anonimato de sus respuestas y el carácter voluntario de participar en la investigación. Ningún participante se negó a completar los cuestionarios.

RESULTADOS

Se presentan los resultados en función de los objetivos planteados: 1) estudio de la fiabilidad de las escalas PANAS y ESDV-5 en una muestra de estudiantes adolescentes de Camerún. 2) Descripción de la SV de los mismos. 3) Estudio de la relación de la SV con la afectividad, así como con los factores: haber tenido una experiencia traumática, nivel socioeconómico, clima emocional familiar, apoyo de los padres y amigos, valoración de la infancia y rendimiento escolar.

Se esperan los siguientes resultados:

  1. Las escalas ofrecerán buenos índices de fiabilidad (consistencia interna)
  2. La SV correlacionará positivamente con la AP y negativamente con la AN.
  3. El haber sufrido una experiencia traumática en la infancia será un factor negativo para la SV de los adolescentes.
  4. El nivel socioeconómico, un clima familiar satisfactorio, el apoyo de padres y amigos, la valoración de la infancia y el rendimiento escolar correlacionarán positivamente con la SV.

Estudio de la fiabilidad de las escala SWLS (ESDV-5). Esta escala posee 5 ítems que sumados dan una puntuación global de SV. Para el estudio de la fiabilidad se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach, siendo éste de 0,759. Cualquier ítem que se eliminara supondría una disminución en el Alfa de Cronbach.

Estudio de la fiabilidad de las escala PANAS. Este test posee dos subescalas, cada una con 10 ítems: afecto positivo (AP) y afecto negativo (AN). Para su estudio se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach, siendo éste de 0,829 para la AP, y de 0,914 para AN. En ambas escalas cualquier ítem que se eliminara supondría una disminución del Alfa de Cronbach. Las media obtenida para la escala AP es de 40,9 (s: 6,43), y para la AN 6,8 (s: 7,09).

Por lo tanto se comprueba la fiabilidad de ambas escalas, por lo que los resultados que a continuación se exponen se pueden considerar que cumplen los requisitos psicométricos.

Estudio de la SV en los estudiantes adolescentes. Se presentan los datos separados según sexo y de forma conjunta (tabla 2). La distribución de las puntuaciones en la escala SWLS de hombres y mujeres son muy similares: así coinciden en las puntuaciones del Percentil 20 (22), P50 (26) y P80 (31).

Tabla 2. SWLS: Distribución de las puntuaciones según sexo

SWLS % Hombre Acumalado % Mujer Acumalado % Total % Acumalado
5 0,6 0,6 0,3 0,3
6 0,7 0,7 0,6 0,3 0,6
7 1,3 2,0 0,6 1,2 0,9 1,5
8 2,0 0,6 1,8 0,3 1,8
9 2,0 0,6 2,4 0,3 2,1
10 0,7 2,7 2,4 0,3 2,4
11 2,7 0,6 3,0 0,3 2,7
12 2,7 0,6 3,6 0,3 3,0
13 2,7 0,6 4,2 0,3 3,3
15 0,7 3,4 4,2 0,3 3,6
16 1,3 4,7 4,2 0,6 4,2
17 0,7 5,4 4,2 0,3 4,5
18 0,7 6,1 4,2 0,3 4,8
19 2,0 8,1 2,9 7,1 2,5 7,3
20 4,0 12,1 2,9 10,0 3,4 10,7
21 3,4 15,5 3,5 13,5 3,4 14,1
22 5,4 20,9 6,4 19,9 5,9 20,0
23 10,7 31,6 7,6 27,5 9,1 29,1
24 5,4 37,0 7,0 34,5 6,3 35,4
25 9,4 46,4 10,5 45,0 10,0 45,4
26 6,0 52,4 8,2 53,2 7,2 52,6
27 6,7 59,1 4,1 57,3 5,3 57,9
28 5,4 64,5 7,0 64,3 6,3 64,2
29 5,4 69,9 4,1 68,4 4,7 68,9
30 9,4 79,3 8,2 76,6 8,8 77,7
31 7,4 86,7 8,8 85,4 8,1 85,8
32 2,0 88,7 6,4 91,8 4,4 90,2
33 5,4 94,1 3,5 95,3 4,4 94,6
34 2,7 96,8 2,9 98,2 2,8 97,4
35 3,4 100,0 1,8 100,0 2,5 100,0

Si tomamos como baremos los expuestos por Zubieta y Fernández (2000) y por los que hay un punto diferente de corte para hombres (<29) y para mujeres (<28) para establecer si hay satisfacción con la vida o no, entonces hay más presencia de insatisfacción en hombres (64,4%) que en mujeres (57,3%). Ahora bien, si tomáramos el mismo punto de corte en ambos sexos no se haya dicha diferencia: para <29, hay un 64%; para <28, hay un 59% de hombres y un 57% de mujeres.

En cuanto a las puntuaciones medias, la de la muestra total es de 26,06 (s: 5,41), sin observarse diferencias significativas entre la de los hombres (M: 26;

s: 5,5) y las de las mujeres (M: 26,1; s: 5,4) (prueba t: sig: 0,739>0,05).

Estudio de la relación entre SV y afectividad (AN y AP). Para ello se calculó el índice de correlación de Pearson. Se comprueba que la SV correlaciona fuerte, positiva y muy significativamente con la afectividad positiva (r: 0,915; sig.<0,001). Con la afectividad negativa también la correlación es muy significativa y fuerte, pero negativa (-0,679; sig.<0,001). Así, tal y como se esperaba, a mayor SV se observa mayor AP y menor AN.

Relación entre haber tenido una experiencia traumática en la infancia con la SV. De los adolescentes 13 afirman haber tenido una experiencia traumática durante la infancia. Este factor resulta ser estadísticamente muy significativo (sig. <0,001) en la SV, así los adolescentes que lo han sufrido muestran una puntuación media inferior en SV (13,77) que los que no (26,58) (cálculos realizados con la prueba t, y su alternativa no paramétrica U de Mann-Whitney: U-M.W.).

Tabla 3. Satisfacción con la vida y experiencia traumática en la infancia

Experiencia Media s P. Levene t U-M.W.
traumática (sig.) (sig.) (sig.)
Si 13,8 7,8 <,001 <,001 <,001
No 26,6 4,6

Por lo tanto, la hipótesis se cumple, ya que aquellos estudiantes que durante la infancia sufrieron una experiencia traumática, durante la adolescencia presentan menor SV.

Estudio de la relación de SV con factores psico-sociales: el nivel socioeconómico, clima emocional en la familia, apoyo de los padres, apoyo de los amigos, valoración de la infancia y el rendimiento escolar. Para ello se correlacionan dichas variables (tabla 4).

Tabla 4. Correlaciones de Pearson: SV y factores

SV (SWLS, ESVD-5)
Nivel socio-económico 0,346***
Clima emocional en la familia 0,784***
Apoyo de los padres 0,564***
Apoyo de los amigos 0,464***
Evaluación de la infancia 0,654***
Rendimiento escolar 0,351***

***. La correlación es significativa en el nivel 0,001 (bilateral).

Las correlaciones entre los factores y la SV son todas significativas (p. <0,01) y en la misma dirección. Así, en cada uno de los factores, en la medida en que tiendan a ser positivos (mayor nivel socioeconómico, mejor clima emocional en la familia, mayor apoyo de los padres y amigos, mejor valoración de la infancia y mayor rendimiento escolar) hay un aumento de la satisfacción con la vida. Destaca, por su fuerza, el factor clima emocional de la familia, que se presenta como el más protector de la SV.

Por lo tanto, los diferentes aspectos de la hipótesis se cumplen, ya que la SV correlaciona con los factores en las direcciones predichas.

Se realizó una regresión lineal para la SV, con el fin de conocer el nivel de predicción que se puede lograr con los factores estudiados de una forma conjunta. Además de los factores vistos en este apartado (de naturaleza cuantitativa), también se introdujo la variable dicotómica experiencia traumática. Se realiza el análisis de regresión lineal por el método de pasos sucesivos con el criterio de entrada siendo la probabilidad de F 0,05, y para la salida el de 0,1.

En el modelo han entrado tres variables (tabla 5):

  1. Clima emocional en la familia (CF), que es la de mayor importancia predictiva, excepto para el AF donde entra en primer lugar experiencia traumática.
  2. Experiencia traumática (ET), que entra en segundo lugar (excepto en AF, tal y como se ha señalado anteriormente) en todos los modelos de regresión.
  3. Nivel socioeconómico (NSE). Es el tercer factor más importante de predicción.

Tabla 5. SWLS: ajustes de modelos de predicción

SWLS

R 0,824
Resumen R2 0,679
Modelo 1 factor 61%
Modelo 2 factores 65%
Modelo 3 factores 68%

Por lo tanto, lo que más predice es el clima familiar, luego la existencia o no de una experiencia traumática, y en tercer lugar, el nivel socioeconómico. Estos tres factores se muestran muy significativos.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

A continuación, se presentan las conclusiones del estudio y se confrontan con los resultados de otros estudios, así como de las hipótesis planteadas.

En cuanto al primer objetivo que consistía en estudiar cómo funcionan en Camerún las pruebas de afectividad (PANAS) y de satisfacción con la vida (SWLS), construidas y utilizadas en Occidente, los resultados del estudio psicométrico de las escalas de esta investigación han indicado que éstas son fiables.

Las fiabilidades de las sub-escalas de la PANAS muestran un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,829 para la AP, y de 0,914 para AN. En ambas escalas cualquier ítem que se eliminara supondría una disminución del Alfa de Cronbach. Son buenas consistencias internas ya que el estudio original (Watson et al., 1988) halló los coeficientes Alfa de Cronbach, de un lado, entre 0,89 para el Afecto Positivo y 0,85 para el Afecto Negativo. En nuestro caso el Alfa del Afecto Positivo parece un poco menor, y algo superior para la del Afecto Negativo.

La fiabilidad de la escala SWLS para nuestro estudio tiene un buen coeficiente Alfa de Cronbach de 0,759, aunque un poco menor que la del estudio original (α: 0,87) (Diener et al., 1985) u otros estudios (Blais, Vallerand, Pelletier y Briere, 1989; Baltsky y Diener, 1993; Atienza, Pons Balaguer y García-Merita, 2000).

En lo que se refiere al segundo objetivo que intentaba establecer interrelaciones entre la afectividad y la satisfacción con la vida, hemos encontrado correlaciones entre las puntuaciones, en el sentido predicho, y además con correlaciones positivas entre Afecto Positivo y Satisfacción con la Vida, y negativas entre Afecto Negativo tanto con Afecto Positivo como con Satisfacción con la Vida. Por lo tanto, se puede defender la gran relación entre afectividad y satisfacción con la vida (Ambrona y López-Pérez, 2014; Salavera y Usán, 2017; Watson, Clark y Carey, 1988; Watson y Tellegen, 1988).

El último objetivo contrastaba si la Satisfacción con la Vida se relaciona con los siguientes factores: haber tenido una experiencia traumática el clima emocional de la familia, el apoyo familiar y de amigos, la valoración de la infancia, así como el rendimiento académico. Efectivamente, después de los análisis, se observa que los constructos medidos se relacionan con los factores evaluados en nuestra muestra, siendo el más importante el clima familiar, en segundo lugar la existencia o no de un suceso traumático, y en tercer lugar el nivel socioeconómico. Estas variables están en la línea de muchos estudios (Gariepy, Elgar, Sentenac, Barrington-Leigh, y Correa-Velez, 2017; Guevara, Urchaga y González, 2017) y en especial en la línea integradora de Seligman (2011), en la que el bienestar no depende sólo de aspectos psicológicos, sino también del nivel económico (éste último es insuficiente para explicar el bienestar) (Diener y Seligman, 2004; Erikson, 2009; Lewis-Beck, 2009; Navarro et al., 2015; Wolfers y Stevenson, 2008). Seligman también expone cómo experiencias traumáticas pueden llevar en algunos casos a la depresión, suicidio, estrés post-traumático, por lo que nos sumamos a su propuesta de que además de un buen clima familiar vivido en la infancia es necesario trabajar las fortalezas que permitan afrontar situaciones vitales duras. Esta propuesta se basa, por ejemplo, en la observación de que algunos soldados desplazados a la guerra de Irak, tras sufrir experiencias traumáticas, unos pocos presentaban cuadros psicopatológicos graves (como los descritos anteriormente), mientras que el grupo mayoritario narraba un crecimiento personal, una forma nueva de ver la vida. El propio Seligman, entre otros, propone trabajar desde contextos escolares todos los aspectos integrales de la persona (Barahona, Cabaco y Urchaga, 2013a y 2013b; Friedman, 2006; Gillham, Hamilton, Freres, Patton y Gallop, 2006; Seligman, 2011).

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